¿Y no puede ser más barato?

¿Y no puede ser más barato?

Voy a empezar con una experiencia de las cuales he tenido varias a lo largo de mi carrera profesional y que los que son freelance o autónomos como yo, conocerán de sobra.

Cuando encuentras un cliente nuevo o uno que ya tenías y te pide un presupuesto, tú te pones y ajustas tiempos con el tipo de trabajo y calculas precios, te pasas un buen rato haciendo cálculos para ser lo más justo posible, no pasarse pero no perder dinero. Tras esto le pasas al cliente el presupuesto con la esperanza de que le cuadre y conseguir el trabajo y entonces al cabo de un tiempo te llega un mail del cliente que te dice:

¿Y no puede ser más barato?

Tras muchos años de trabajo, ya casi te lo esperas, pero sigue poniéndome de los nervios. ¿Tú, cuando vas a una tienda y te dicen que una camisa vale 30€, le dices a quien te atiende que si puede ser más barato? ¿Entonces por qué mi trabajo puede valer menos?

Es algo cultural supongo, conozco algunos países de Europa y esto solo pasa aquí. En realidad en otros países incluso descartan directamente los presupuestos más bajos, ya que piensan que si su precio es muy bajo, el trabajo no será bueno.

Soy freelance o autónomo y sé lo difícil, repito, difícil, que es empezar y tener tu cartera de clientes y sentirte en la necesidad de coger casi todo lo que te sale. Tras tiempo trabajando, me doy cuenta que esto no funciona. Es mejor rechazar algunos trabajos que, de antemano, sabes que van a ser un “marrón”, ya que luego no salen las cuentas.

Piensa que mientras estás perdiendo el tiempo con un trabajo complicado y mal pagado, no lo estás usando para encontrar ese cliente que de verdad aprecia tu trabajo y se merece toda tu atención. De esta forma, si el precio es el adecuado podrás dedicarle todo el tiempo que se merece ese proyecto, que para tu cliente es tan importante y quiere un buen resultado.

En resumen, que no siempre ser el más barato es la estrategia correcta para trabajar.